sábado, 28 de enero de 2012

Entre Cine, Cantos y Cuentos…

“Ashina, Ashina” (*)
Giddiany Akane

Haciendo un pequeño feedback de mi infancia recordé los primeros Soundtrack de esta maravillosa película…

“Aserrín aserran
Los maderos de San Juan
Piden pan, no le dan
Piden queso y le dan hueso
Y les cortan el pescuezo….”

Este temita es más contundente que el resumen de la Cantata de Santa Maria de Iquique…
Se imaginan mi mente infantil tratando de entender el drama de estos pobres obreros, explotados, mal nutridos y masacrados por la tiranía…

“El puente se ha quebrado
Mandémoslo a componer
Con cáscara de maduro
Con cáscara de mamey
Que pase que pase el Rey…”

Otro ejemplo flagrante de la Monarquía de la larga noche neo liberal, que nunca se preocupo por darle a los pueblos de provincia las obras adecuadas para su desarrollo… y pensar que la gente se sorprende cuando cuento que mi mamá me regalo cuando cumplí mis 5 años el primer disco LP de mi colección personal: Led Zeppelín IV.

Junto a mi papá, acostados en la vieja hamaca, vimos su colección de clásicos como Espartaco, Ben Hur, Rob Roy y el especial completo de las Películas de Luís Buñuel, Cantinflas y Chaplin… Y nunca entendí esa tendencia de el de mezclar las películas de James Dean y Enrique Guzmán con las de Bonanza y el gran chaparral… Recuerdo cuando vimos La Noche de los Lápices y cuando trato de explicarme el argumento de Entre Marx y una Mujer Desnuda con la censura para mi edad…

Mis padres son lo más, recuerdo sus regalos de término de curso… ¡Pidan lo que quieran! decían… y de Bonustrack Una tarjeta Ilimitada en la Videoteca de la ciudad y acceso ilimitado a la biblioteca del Municipio y la Extensión universitaria y dotación completa de Chocolate y galletitas para los ratos de ocio…

Miren ustedes que la cosa no estuvo tan mal en mi infancia… jugábamos y no me refiero al Atari, Nintendo, SNES, Mega Driver, Play Station y de más. En serio te la podías pasar corriendo toda la mañana hasta que sentías que te explotaban los pulmones y luego regresabas comías y salías a correr como si nada y nosotros éramos mas peligrosos en grupo que los carros que cruzaban en ese entonces…

No es que me pongo nostálgico pero cuando uno mira a una bebe como mi sobrinita cantarle a su vaquita de felpa las mismas canciones que me cantaban a mí de chico…

Mañana en la mañana el que llega ultimo le toca buscar… los demás nos escondemos en la selva de cemento…

* : Esa es la palabra feliz de la bebe, en realidad solo la repite mientras juega y se mata de risa.
24/feb/2010


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